En los últimos meses, hablar sobre la crisis económica es algo habitual en todos los ámbitos, ya sean familiares, políticos o empresariales. Evidentemente las consecuencias no tienen fronteras, y se empieza a ver su impacto en todos los indicadores, y uno de los más representativos es el del consumo. Realmente no es un problema de confianza, sino de hechos, y es que se han vivido años de crecimiento con un modelo insostenible, que se ha visto agravado por una crisis financiera de una dimensión pocas veces vista, generando desempleo y pérdida de poder adquisitivo en la mayoría de ciudadanos.
El sector inmobiliario ha dejado un fuerte vacío en el crecimiento del país, y por efecto sistémico otros sectores se han visto perjudicados. En este sentido el sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) no ha sido una excepción, rompiendo unos años de crecimiento constante desde el 2003, generando fenómenos sociales como servicios WEB 2.0 y sus redes sociales, comercio electrónico y nuevos formatos en el sector de medios. No obstante esta nueva realidad y la disminución del consumo se ha visto reflejada en la informática, servicios de telefonía y en general en todos los servicios relacionados con los sistemas
de información. Muchos de estos servicios se tratan de bienes duraderos, los más vulnerables en momentos de crisis y en los que los consumidores prescinden para recortar gastos en este nuevo contexto económico. Cabe decir que a pesar de que la reducción del gasto afecta a todas las tipologías de empresas, son las PYMEs las más vulnerables, y que representan un 98% del sector TIC. Paradójicamente también son las PYMEs las más flexibles en estas circunstancias y donde sólo las empresas que sepan adaptarse a los nuevos tiempos, que tengan un elevado nivel de especialización y que crean en la innovación como el medio de diferenciación saldrán triunfadoras de estos momentos.
Precisamente uno de los valores añadidos que ofrecen las empresas del sector, es la mejora de competitividad mediante la implantación de sistemas de información que optimizan procesos productivos en todos los sectores. Son muchos los informes de buenas prácticas realizados, donde los nuevos sistemas de información han conseguido optimizar muchos de los procesos empresariales, ahorrando costes y mejorando su competitividad.
Diferenciación, innovación y especialización son la clave. Aquellas empresas que no innovan no se estancan, sino retroceden.
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